¿Es suficiente no desmotivar para motivar?

Motivar o no demotivar Relanza360

¿Te sientes motivado con tu labor diaria? ¿Tu equipo y compañeros en la empresa lo están?

Un coche, una tablet, un ordenador portátil…, no son un premio para el trabajador, es material de trabajo que la empresa considera necesario para que su personal realice su labor lo más eficazmente posible.

Sentirse útil, respetado, realizado y parte importante del equipo, es lo que se conoce como salario emocional.

No es caro, aunque tampoco es fácil, pero curiosamente es poco importante para muchos.

Otorgar este sobresueldo depende de la capacidad de liderazgo del responsable de la empresa y los managers, ya que es su misión descubrir y diferenciar las necesidades particulares de cada una de las personas a las que quiere cuidar de una forma especial.

Se suele decir que la gente no se va de las empresas, se va de los jefes.

Es realmente penoso que gente valiosa para la organización decida abandonar porque no se siente reconocido, integrado, aceptado o importante.

El valor del detalle, la importancia de la palmada en la espalda…, a veces es así de sencillo satisfacer las necesidades emocionales de un ser humano.

Entender que no todas las empresas necesitan trabajar con jornada partida o aceptar que el tele-trabajo se impone, porque permite a los trabajadores mayor y mejor conciliación con la vida personal, sin merma de la efectividad; apostar por una mejora en la formación y preparación, aceptar o, por lo menos, escuchar con verdadero interés las propuestas de innovación de  trabajadores especialmente emprendedores; no es caro, y marca la diferencia, consigue que un trabajador quiera estar en una empresa, que no se plantee la salida, porque lo que recibe por su trabajo y participación en el equipo va mucho más allá de la parte económica y, además, consigue contar con un trabajador totalmente motivado, que se entrega al 100% y siempre busca mejorar.

Hay, además, actitudes que frenan la evolución de los trabajadores a la vez que provocan un profundo rechazo hacia la empresa o hacia la dirección de la misma, como, por ejemplo:

 

  • Presentismo

La necesidad de algunos de ver al personal en la oficina y todas las horas de la jornada laboral.

Los únicos trabajadores que no tienen que cumplir unos objetivos concretos y que cumplen sus horarios, excepto a la hora del desayuno, claro, son los funcionarios.

Si buscamos esto, de acuerdo, pero si no, debemos valorar fundamentalmente por la consecución de los objetivos y la realización plena de la misión encomendada a su puesto.

Luego podemos añadir unos cuantos valores básicos de la empresa, de su misión y visión.

 

·     EL JEFE ESTRELLA

Hay personas que necesitan demostrar que saben de todo y más que sus propios especialistas.

Son mejores vendedores, saben más de informática, marketing, diseño, recursos humanos…

Esta actitud, siendo imposible que sea una realidad, demuestra desconfianza en el equipo, creando un ambiente negativo y de rechazo.

Entiendo que un buen jefe se rodea de los mejores y sabe sacar el mejor partido de todo el equipo sin necesidad de demostrar una supuesta superioridad.

 

·       Secretismo

Aunque sea a título informativo y dentro de lo que se pueda adelantar, el mantener informado a los colaboradores más cercanos de los cambios que se prevén realizar en la empresa, en un corto plazo, es una excelente forma de hacer que nuestro equipo se sienta tomado en cuenta y mucho más integrado.

 

·       Descripción del trabajo.

La claridad en la especificación del puesto y de su cometido.

Un trabajador se siente parte importante en el engranaje si sabe cuál es su cometido y la importancia que este tiene para la consecución de los objetivos de la compañía.

 

Por tanto, es evidente que, si un jefe atropella la parcela correspondiente a las atribuciones y obligaciones del cargo de cada cual, está, otra vez, haciendo de menos a sus colaboradores.

No es suficiente con aplicar tecnología avanzada y mejorar la imagen corporativa, innovar también es esto, dar un paso adelante en el manejo de las expectativas de los colaboradores.

A la frase de Ray Kroc, “Ninguno de nosotros es tan bueno como todos nosotros juntos”, cabría añadir “y motivados”.

 

Este post lo escribí hace más de 5 años y, a raíz de un artículo de Ana Romero, decidí darle un vistazo y, desgraciadamente, he visto que sigue siendo actual.

El estrellita, lo sigue siendo; el que es muy de equipo, lo es para ponerse medallas; y ni siquiera la situación provocada por la pandemia ha  eliminado el presentismo, ni el miedo a la eficacia del tele-trabajo. 

Como siempre en la vida, la tecnología va por delante del ser humano.

Grandes avances tecnológicos en los últimos tiempos, gran atraso en la evolución del manejo de personal.

Nos vemos en 5 años y revisamos el post 😊😊

Saludos. 

 

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